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INTERACTUANDO CON EL PASADO:
HACIA UNA NUEVA MUSEOGRAFÍA HISTÓRICA
MUSEO HISTÓRICO-ARQUEOLÓGICO DE QUILLOTA
Proyecto FMIM 2019

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Quillota Industrial

Industrias del siglo XIX y XX

Entre 1893 y 1898, la casa comercial Besa y Cía. (formada en 1881) adquiere la “Fábrica de Papel de Quillota”, después de una larga gestión de compra a Luis de la Cruz y cuyo vendedor había efectuado a José Regis Cortés Solís. El establecimiento fabril, que primitivamente correspondía a la propiedad territorial de Molinos del Peumo y Angachilla, se encontraba en el fundo de este último con deslindes del cerro Mayaca.
A inicios del siglo XX, la sociedad Besa y Cía. Por diversas circunstancias la sociedad Besa y Cía, entró en una fase de retroceso. Así, en 1905 las firmas importadoras Saavedra Benard, Vorwerk y Hormann, eran los principales accionistas de la Fábrica Nacional de Papeles y Cartones de Puente Alto y Quillota. En 1921 la sociedad Besa y Cía. había liquidado.
Por la misma época aparece la curtiembre Bertelsen llamada la francesa y que tuvo un funcionamiento regular hasta la primera mitad del siglo XX.
Uno de los rubros productivos surgidos a comienzos del siglo XX en Quillota, fue la industria de envasados agrícolas con la fábrica de salsa y conservas Gray & Sinclair. La firma tenía experiencia en el ramo, ya que James T. Gray, había abierto la fábrica productora de mermeladas hacia 1895 en la localidad de Quilpué. Las instalaciones de la fábrica en Quillota estaban ubicadas en la actual población Corvi y comprendía dos sectores que territorialmente eran de unos 110.000 metros cuadrados. El primer sector pertenecía a Reuben H. Philips Noon, principal dueño de la fábrica “Gray & Sinclair” y donde se trazaron siete calles. El segundo sector, perteneciente a la Sociedad “Gray & Sinclair”, fueron urbanizados ocho pasajes peatonales que unían la prolongación de calle Condell con Binimelis.
En 1908, Luis Bozzolo Ferrando, oriundo de Génova, había iniciado las actividades de “Conservas Centauro” con el uso de enlatados sellados de frutas y la producción de pasta de tomates a granel. Hecho significativo que demostraba el crecimiento y expansión de la industria agroalimentaria en la zona de Quillota.
Por otra parte, la Sociedad Frugone y Compañía había montado en 1912 la fábrica de fideos “La Cordillera” y Molino Antuco. La cual estaba localizada en la Avenida Valparaíso.
Años más tarde aparece la fábrica de cecinas Zabel. Fundada en 1934 por Guillermo Zabel y cerró sus puertas en 1990. Estaba ubicada en calle O’Higgins 161. Frank Koenig, gerente de la industria, mencionaba que el matadero de cerdos y vacunos, estaba ubicado junto al Matadero Municipal y fue construido en 1963. Año en que inauguraba el local de ventas de los productos Zabel.
Hacia 1948, nacía la industria de productos Heymann, fundada por Carlos Heymann e hijo. Dicha fábrica cerró sus puertas en 1990.

FÁBRICA SAID S.A

Quillota por sus condiciones básicamente geográficas, fue la elegida para instalar la FÁBRICA SAID S.A. Hilados de Rayón por el año de 1940. En 1946 se produce la ampliación de la Planta N°1. Al año siguiente 1947 fue instalada la Planta N°2. Así se aumentaba considerablemente la producción de hilados de rayón y el número de operarios ascendía a 800 personas.
El rayón es una fibra artificial muy similar al algodón y se obtiene de la celulosa (pulpa de la madera). Utilizado para la fabricación de telas, puede mezclarse con fibras naturales y sintéticas como poliéster, lana, acrílico, lino, nylon y aún con el algodón. Este material es atractivo para los consumidores por la facilidad que proporciona al teñido. De modo que, produce colores brillantes y vivos, como también estampados nítidos.
Aquello colocó en situación de no sólo responder al aprovisionamiento de materia prima a las fábricas nacionales de tejidos de seda, sino que efectuar exportaciones hacia algunos países del cono sur (Argentina y Perú). Compitiendo, además, con la expansión de las fibras cortadas; es decir, con el algodón artificial. Datos de 1950 señalan que el número de obreros ascendía a 1500 y a 60 empleados.
El éxito económico llevó aparejado la construcción de una población de sesenta casas. También la terminación de escuela, iglesia, plaza de juegos infantiles y auditórium en calle Chacabuco para prácticas deportivas, tales como; básquetbol, baby fútbol e incluso veladas de boxeo y encuentros de lucha libre (titanes del ring) con personajes quillotanos, como Míster Chile, el Tanque Rudi y otros.